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Cómo identificar si su hijo está enfrentando dificultades de adaptación en el colegio y qué pasos seguir
El papel de los padres es fundamental en la transición de los niños al colegio.
Regresar a clases después de las vacaciones es un desafío para muchos niños y adolescentes. Tras meses de descanso y actividades fuera del aula, la transición a la rutina escolar podría generar ansiedad, estrés e incluso resistencia. ¿Cómo pueden los padres identificar si sus hijos sienten temor de volver a la escuela? Javier Rojas Vásquez, coordinador de Bienestar Educativo del Colegio de La Inmaculada, comparte las claves para reconocer estos problemas y explica cómo padres y maestros pueden colaborar para facilitar la adaptación.
«Es necesario reconocer las señales de malestar emocional para actuar a tiempo, especialmente durante las primeras semanas de clases. Algunos signos son evidentes, como la evasión del tema escolar, el rechazo a actividades relacionadas con la escuela, dolores de cabeza, sudoración o malestar físico generalizado. Estos síntomas deben ser tomados en cuenta por los padres, quienes deben comunicar cualquier preocupación al colegio para encontrar soluciones en conjunto», señala Rojas Vásquez.
El experto destaca que la adaptación escolar tiene un fuerte componente emocional. Cuando un niño se siente conectado con su escuela, su aprendizaje mejora. Sin embargo, problemas como la ansiedad o el miedo pueden afectar su desempeño. Para evitar que estas dificultades persistan, es fundamental que los padres estén atentos a cualquier cambio en el comportamiento de sus hijos, como el aislamiento o la falta de interés en las actividades escolares. Mantener una comunicación constante con ellos permitirá abordar cualquier situación emocional de manera adecuada.
¿Problemas de aprendizaje o déficit de atención?
Otros factores, como las dificultades de aprendizaje o la falta de atención, también pueden afectar la adaptación escolar. Sin embargo, no siempre se trata de un problema emocional. “Es recomendable realizar una evaluación física y sensorial para descartar condiciones como problemas visuales o auditivos, que podrían impactar el rendimiento académico. La falta de atención, por ejemplo, es un síntoma de un trastorno neurológico o estar relacionado con el estrés emocional’, explica el experto.
Javier Rojas Vásquez recomienda implementar estrategias como los tiempos de relajación dirigidos, una práctica que, según su experiencia, ha tenido gran éxito en personas con dificultades en la atención. Estas sesiones comienzan con períodos cortos de 1 a 5 minutos y luego se extienden a 10 o 15 minutos. El principal beneficio es que el sistema nervioso aprende a incorporar pausas de descanso, lo que es especialmente útil en personas con déficit de atención, ya que su estado de alerta constante mantiene el sistema nervioso activado. Además de reducir el estrés, estas prácticas mejorarán la concentración, especialmente en estudiantes diagnosticados con trastorno por déficit de atención (TDA).
El rol de los padres y la escuela
El papel de los padres es fundamental en la transición de los niños al colegio. El especialista aconseja que los padres transmitan mensajes optimistas sobre el regreso a la escuela, destacando aspectos positivos como la oportunidad de reencontrarse con amigos, participar en actividades divertidas y aprender cosas nuevas. Este enfoque marcaría una gran diferencia en cómo el niño percibe la escuela y su disposición para regresar. Frases como “te vas a encontrar con tus amigos”, “el colegio te ofrece varias actividades a realizar”, “aprendes nuevas cosas” o “tu colegio es muy especial para nosotros” son ejemplos de cómo los padres pueden fomentar una actitud positiva hacia el regreso a clases.
Las instituciones educativas desempeñan un rol relevante en la adaptación de los estudiantes. En el caso del Colegio de la Inmaculada, las primeras semanas del curso escolar se dedican a la integración y convivencia, más allá de las clases académicas. Además, la extensión gradual de los horarios de clase tiene como objetivo evitar que los estudiantes experimenten una resistencia con la jornada escolar prolongada. Actividades de integración social, dinámicas grupales y encuentros con los tutores son de gran ayuda. Además, la observación del comportamiento de los niños es fundamental para detectar a tiempo problemas de adaptación, como el aislamiento social o la falta de participación en clase.
El regreso a clases no tiene que ser un proceso doloroso para los niños. Con la colaboración entre padres, docentes y la escuela, se puede garantizar una transición exitosa. Conocer las necesidades emocionales, sociales y académicas de los estudiantes, y actuar de manera proactiva, asegurará que todos los niños inicien el año escolar con una actitud positiva y las herramientas necesarias para el éxito.
El Colegio de la Inmaculada, fundado en 1878, está comprometido con el desarrollo integral de sus estudiantes, enmarcado en una sólida base de excelencia académica y formativa. Su reputación como pionero en la innovación educativa se fortalece a medida que continúa explorando nuevas metodologías y tecnologías para enriquecer el proceso de enseñanza y aprendizaje. Este compromiso con la innovación se refleja en la dedicación de su distinguido cuerpo docente, experto en estrategias y en un discernimiento pedagógico constante que potencian el desarrollo académico y personal de cada estudiante.