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Día mundial de la salud mental: Claves para detectar y enfrentar los trastornos de la conducta alimentaria
Este problema se está generando en un contexto cada vez más influenciado por las redes sociales y los estereotipos de belleza.
A simple vista, los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son invisibles. Para muchos, permanecen ocultos bajo la imagen de una persona que parece estar bien o que simplemente “ha cambiado su forma de comer”. Pero en el fondo, estas enfermedades son complejas, dolorosas y, a menudo, malinterpretadas. En el Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre), la psicóloga Beatriz Canessa, de la Universidad de Lima, ofrece una mirada profunda sobre cómo estos trastornos afectan a las personas y las poderosas fuerzas que los desencadenan.
“Hay factores psicológicos profundos que no siempre se mencionan”, dice Canessa. Aunque los aspectos biológicos y genéticos son parte de la ecuación, también lo son otros más íntimos: la sobreexigencia, la rigidez de pensamiento, el perfeccionismo. “El trastorno alimentario muchas veces es una manera de lidiar con el dolor emocional”, explica. Para quienes lo padecen, es una forma de dar sentido, aunque destructivo, al sufrimiento.
Los factores psicológicos que se ocultan en los TCA
Hay elementos psicológicos que también desempeñan un papel clave. Según Canessa, algunos de estos factores incluyen:
- Sobreexigencia y perfeccionismo, que generan una búsqueda constante de control.
- Retraimiento social y falta de regulación emocional, que dificultan la interacción con los demás.
- Adicciones, conflictos familiares y experiencias traumáticas, que son comunes entre quienes sufren estos trastornos.
Para muchas personas, los trastornos alimentarios son una forma de enfrentar el dolor emocional, lo que subraya la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva integral que incluya factores psicológicos y emocionales.
¿Cómo afectan las redes sociales a las personas y su percepción de imagen?
Las redes sociales juegan un rol importante en la percepción de la imagen corporal y, por ende, en la salud mental. La exposición constante a ideales de belleza inalcanzables puede afectar el autoconcepto y la autoestima, sobre todo en adolescentes.
Canessa destaca los siguientes impactos negativos de las redes:
- Insatisfacción corporal al compararse con cuerpos perfectos que no reflejan la realidad.
- Ansiedad y conductas de riesgo, derivadas de la presión por alcanzar estándares de belleza idealizados.
El contenido digital también puede llevar a patrones de alimentación poco saludables, como dietas estrictas y restricciones alimentarias extremas, exacerbando los problemas de autoimagen.
Las señales tempranas que debemos detectar
Identificar un trastorno alimentario a tiempo puede marcar la diferencia en la vida de una persona. Canessa menciona algunas señales que podrían pasar desapercibidas, pero que requieren atención:
- Aislamiento social y bajo nivel de energía.
- Uso de ropa holgada para ocultar la pérdida de peso.
- Excusas constantes para evitar las comidas, especialmente en público.
- Obsesión por contar calorías y revisar contenidos nutricionales.
También es común que las personas afectadas experimenten cambios de humor e irritabilidad, lo que puede ser una manifestación de su insatisfacción con la imagen corporal.
Mitos que rodean los trastornos alimentarios
La desinformación y los mitos en torno a los trastornos alimentarios agravan el estigma y dificultan el acceso al tratamiento. Algunos de los más comunes incluyen:
- «Solo afecta a las mujeres»: Aunque la incidencia es mayor en mujeres, los hombres también pueden padecer estos trastornos.
- «Es solo una etapa de la adolescencia»: Si bien la adolescencia es un período crítico, los trastornos alimentarios pueden persistir en la vida adulta.
- «Se necesita solo fuerza de voluntad para salir»: Esto invalida el sufrimiento de quienes padecen el trastorno. Es crucial entender que se requiere un tratamiento especializado y multidisciplinario.
- La importancia del apoyo familiar e institucional
El apoyo emocional y psicológico es fundamental para la recuperación. Desde el entorno familiar, Canessa recomienda fomentar una comunicación basada en la aceptación incondicional, evitar comentarios sobre el cuerpo y acompañar al afectado en el proceso de tratamiento. Agrega: “Las familias deben involucrarse activamente en la alimentación, comiendo juntos y creando un ambiente de apoyo”.
Por otro lado, las instituciones de salud juegan un papel clave en la prevención y atención de estos trastornos. Es fundamental contar con equipos multidisciplinarios capacitados para detectar y tratar estos casos. Además, es necesario realizar campañas de sensibilización y ofrecer líneas de ayuda para afectados y familiares.